DIJO DIOS: "HAYA LUZ"

DIJO DIOS: "HAYA LUZ"
Y empiezas a comprender la inmensidad de tu existencia.

sábado, 8 de enero de 2011

¿Y..., MI REGALO?

No podía creer que nuevamente me fuera a dejar sin un solo insignificante detalle y ... ¡exploté!, la rabia ante tanta ... ¿apatia?, ¿ingratitud?, ...¡no encontraba palabra para calificar su postura!

Mis sentimientos se volcaron en una inmensa decepción. "¡No me pongas en el compromiso...!" seguía retumbando en mi cabeza. Eso significo, un compromiso, un mero compromiso, nada más que un simple compromiso.

"¡Eres peor que una niña chicha!", ..., y sentía como con sus palabras mataba la ilusión de niña que aun hay en mi interior.

Todo ..., para que al final, ¡es que soy tan difícil!.

Y entre las sábanas, en la oscuridad de la noche, te pregunto ¿por qué no pude pasar de ese detalle?. Aun mi vida sigue apegada a detalles y tonterias de este mundo de las cuales debería ya haber aprendido a pasar.

Aun me cuesta trabajo darme cuenta de que quieres un total despego de todo lo material, no que renuncie a algunas cosas sino a todas.

En estos días he descubierto que no solo vale aceptar tu voluntad excusándonos en intenciones buenas, estás exigiendome una total entrega con absoluta pureza de intenciones. Me estás poniendo el camino muy difícil, no es que la entrega no sea buena sino que la quieres íntegra y con plena conciencia de lo que me pides y lo que te doy.

Renunciar al provecho de tanto sacrificio y hacerlo sin poner traba ni excusa me va a resultar muy difícil, es más de lo que yo me siento con fuerza a darte; el Espíritu Santo me ilumina plenamente pero no siento su fuerza para poder dar el paso. Mi interior es una lucha constante: "pero si lo que demando es justo ¿como renunciar a ello?" y te miro en la Cruz y recuerdo "PADRE, que pase de mí este cáliz. Pero hagase tu voluntad".

Lo más díficil del sacrificio es la conciencia del mismo. La lucha entre lo bueno y lo mejor te martillea la mente y no deja que el alma descanse. Ante el mundo que te empuja a exigir lo justo y la conciencia que te exige renunciar voluntariamente resulta complicado tener paz.

Como siempre en estos momentos, solo encuentro una tabla de salvación: "Acordao, oh piadosísima Madre, que jamas se ha oido decir, que ninguno de cuantos hemos acudido a Vos pidiendo vuestro auxilio, hayamos sido desamparados de Vos".

"HAGASE TU VOLUNTAR" y ha aguantar las críticas del mundo ante lo que no comprende que tengo que aceptar, ¡qué lucha camaleonica!.

4 comentarios:

Maruxela dijo...

¿¿A quien dirijes este escrito? A Dios??

Maruxela dijo...

Yo, que de usted me encerraba en un convento como Santa Teresa de Jesús.Noto que tiende a la mistidad.Si tiene ganas de rezar, no dude en hacerlo.A muchos nos gustaría parar en el trabajo para rezar como hacen los Mulsumanes.Pero no podemos parar la cadena del trabajo.El trabajo despeja mucho la mente y desgasta fisicamente y claro, cuando una llega a casa, lo mas que se nos ocurre es tirarnos al sofá como descosidas

nugua dijo...

Maruxela, lamento la vida que te ha tocado vivir, también que lo hayas hecho rodeada de personas que no te han sabido dar lo que tu esperabas de ellas ni como tu crees que lo debían haber hecho. Mucho más lamento que las que tenían que dar testimonio de lo que era una bella entrega solo supieran darte testimonio de algo muy contrario. Sí, es cierto, tiendo al misticismo, y rezo de día y de noche, constantemente intento elevar mi alma a Dios, aunque te puedo asegurar que entre el trabajo en la calle, atendiendo a mi marido, a mis dos hijos y hasta hace un mes la casa de mi suegro y a mi suegro, no paro. Digo hasta hace un mes, porque he dejado la comodidad de mi casa nueva, hermosa, la posibilidad de un puesto de trabajo con unos buenos ingresos económicos y he obligado a mi marido y a mis hijos a renunciar también a todo ello para irnos al domicilio de mi suegro a atenderlo ya que con los 85 años que tiene no está ya para vivir solo.
Comprenderás que no me paso la vida tirada en el sofá, pues no tengo tiempo, como tampoco lo tengo para pararme a rezar. A pesar de ello paso el día orando, el rezo y la oración ha de ser algo que te nace del interior al ver todo lo que te rodea, ha de ser la ayuda desinteresada, ha de ser el buscar la propia miseria de uno mismo para comprender y aceptar las limitaciones de los demás, nacer de la constante intención de purificar cada una de las acciones.
La santidad no está en hacer grandes acciones, está en hacer heroica hasta la más insignificante acción con total pureza de intenciòn.
Te pido disculpas si en algún momento te he podido faltar o molestar, y pido a Dios que, con ese interior tan hermoso que tienes, llegues a ser consciente de su presencia y de sus bendiciones.

Verbo... dijo...

A veces no sé que decir ni como orar, simplemente digo y repito el Padre Nuestro.

Un beso.